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martes, 9 de julio de 2013

El trabajo y el síndrome del éxito

Por Rev. Roberto Sánchez

“¿Has visto un hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará, no delante de gente de baja condición. ” (Proverbios 22:29)      
Cuando comenzaba a preparar el mensaje de hoy comencé a buscar citas bíblicas acerca del trabajo. Estuve un buen rato leyendo hasta que encontré esta cita que acabamos de leer.
Y mientras reflexionaba a cerca de esta cita me vino a la mente el libro de Génesis en particular el momento en que Jehová Dios expulsa del Jardín de Edén a Adán y a Eva por su desobediencia.
En ese momento los “sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrara la tierra…” (Génesis 3:23) De ahí en adelante hasta el día de hoy el trabajo ha sido y es en un sentido compañero del hombre y come el hombre del fruto de su trabajo.
El trabajo en sí es ocupación, es llevar a cabo una actividad física o intelectual; que puede ser o no ser remunerada.
Y yo pienso que para todos los que estamos debajo del firmamento hay trabajo que tenemos y que debemos realizar aunque estemos desempleados.
Pero hay una pregunta que todos debemos hacernos y es la siguiente: ¿Para qué trabajas? El trabajo principal de los antiguos era labrar la tierra para comer de su fruto.
Pero a medida que las sociedades fueron avanzando y evolucionando surgieron diferentes oficios, profesiones y especialidades.
Y en el mundo de hoy existe un continuo intercambio en donde damos y recibimos algo a cambio del valor que hemos dado.
Y cuando hablamos de desempleo hablamos de las personas que no tienen una ocupación remunerada. Pero en un sentido más amplio sabemos que el desempleo no existe sino porque siempre existe algo en lo cual podemos ocuparnos.
Sin embargo, usualmente cuando hablamos de trabajo nos referimos a una ocupación donde nos pagan, pero también a cualquier actividad que nos ha causado un gran esfuerzo mental o físico. Podrías decir: ¡Me ha dado un trabajo convencer a mi jefe!
El punto es que somos parte de una gran sociedad y tenemos que encontrar un trabajo digno que nos permita comer y crecer. Pero todos tenemos que ganarnos la comida. Hay una frase en inglés que dice: “there is no such thing as a free lunch”. Esto es: no hay nada gratis en la vida. Su origen es desconocido pero el economista Milton Friedmann la popularizó a través de un libro que él escribió.
Esto se refiere al hecho que es imposible obtener algo a cambio de nada. Todo tiene su precio y tenemos que ganarnos el derecho a tenerlo.
Pero aunque todo esto es cierto te repito la pregunta: ¿Para qué trabajas? ¿Qué deseas lograr por medio de tu trabajo? ¿Deseas tener éxito?
La mayoría de nosotros deseamos tener éxito en nuestros trabajos. Y para muchos tener éxito es lograr ascensos o una promoción para ostentar un título de mayor jerarquía y mayor paga en la empresa en donde trabaja. Es lograr ganar un sueldo de seis cifras.
Pero cada vez que recibimos una promoción o un ascenso la empresa requiera más y más de nosotros. Ya no es un trabajo de 8 horas, ahora en una de 12, 14 o 16 horas al día, incluye estar los sábados y de vez en cuando los domingos.
 Podrías hacerte adicto al trabajo y podrías hacerte esclavo del trabajo. El trabajo podría convertirse en lo más importante en tu vida. Lamentablemente para muchos que viven en esta situación el trabajo es lo más importante para ellos.
Y piensan que mientras más tiempo pasen en el trabajo, mayores serán las posibilidades de ganarse ese ascenso y llegar a la cima a la cúspide al tope de la organización.
Pero es a la inversa, porque la estructura organizacional de toda empresa en piramidal y a medida que vas subiendo la pirámide más estrechas se van haciendo las probabilidades de que llegues al tope.
Y tal vez, pueda que un golpe de suerte te lleve al tope. Ahora tienes el futuro de la empresa en tus hombros y un trabajo adicional, tienes que ganarte el derecho a permanecer ahí, en el tope.
Tuve un jefe sumamente exitoso. En una ocasión conversaba con su esposa, cuando me dijo que de lo único que él se arrepentía era no haber tenido el tiempo para estar con sus tres hijas.
Y no creo que él pudo establecer una relación completa con sus hijas, precisamente porque se hizo esclavo del trabajo. Vuelvo y te pregunto: ¿para qué trabajas? ¿Todavía sigue siendo para ti un mejor empleo aquel que te ofrece una remuneración mayor?
Pero tú sabes que tenemos que tener tiempo para compartir con nuestra familia, que tenemos que tener tiempo para la educación espiritual y para una sana recreación. Todo esto es parte de la vida.
Hay una vida familiar que tenemos que vivir y una vida espiritual que tenemos que enriquecer; “…porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.” (Lucas 12:34)
Cuando visité un Centro Unity por primera vez me dijeron: “bienvenido, estás aquí por cita divina.” Y yo creo que todos estamos aquí por cita divina, pues el Padre de todos tiene algo muy importante que decirnos hoy a ti y a mí.
“No tendrás dioses ajenos delante de mí.” (Éxodo 20:3) Aquel de quien te haces esclavo está delante de ti; a él te inclinas y le rindes reverencia. No podemos endiosar nuestro trabajo; porque estamos aquí por cita divina y Dios tiene un trabajo divino para cada uno de nosotros. 
Todos sabemos que estamos aquí porque tenemos que cumplir un propósito divino.
 Aparte de ganarnos el pan de cada día y proveer para aquellos que dependen de nosotros, debemos entender que el enfoque tiene que estar en lo que Dios desea llevar a cabo a través de nosotros.
No se equivoquen, el dinero que ganamos es importante porque hay compromisos económicos que debemos cumplir. Y hay quien ha dicho que en su sentido más amplio el dinero es la actividad de Dios proveyendo para todos aquellos con quien éste hace contacto.
El dinero al igual que los recursos que Dios nos da es para usarlo con sabiduría y buen juicio. No debemos hacer un uso a la ligera del dinero que nos llega a nuestras manos. Lo bendecimos y damos gracias por él
Pero hay mucho más por lo que debemos trabajar. Hay que educar a nuestros hijos en principios y en valores, hay que permitir que la luz del Cristo que mora en cada uno de nosotros haga su trabajo con toda persona con la que hacemos contacto. Y este es un gran trabajo. El mejor trabajo no es aquel que te da una mayor remuneración.
El mejor trabajo es aquel que te da mayor satisfacción en tu alma. Es el trabajo que te permite que por medio de él tú le puedas dar sentido a tu propia vida.
Entonces tenemos que redefinir qué es el verdadero éxito realmente. Para mí el verdadero éxito en la vida consiste primeramente en descubrir el trabajo que Dios desea que hagamos. Luego entonces, debemos actuar con solicitud, que significa ser diligente y cuidadoso en la ejecución del mismo. Es estar presto a obrar con prontitud; significa no ser perezoso. Y finalmente llevarlo a feliz término de una manera eficiente y provechosa para las demás personas.
“¿Has visto un hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará, no delante de gente de baja condición. ” (Proverbios 22:29)  
Delante de los reyes estará… Esto significa que estará junto a los grandes, a aquellos que por su excelencia sobresalen de los demás, estos son los exitosos.
Este camino que yo te muestro hoy hacia el éxito es un camino distinto al que te muestra la sociedad. Y el trabajo es uno muy especial, especialmente preparado para ti. Descúbrelo dentro de ti, comienza a dar los primeros pasos, y poco a poco verás las grandes cosas que Dios tiene preparadas para ti.
Sé diligente en tu trabajo, es el trabajo más importante que vas a tener, no necesariamente según los estándares del mundo; pero sí según la norma de Dios.
Atrévete a creer que esto es verdad. Comienza actuar como si lo fuese y verás como la Gloria de Dios se revela delante de ti haciendo tu trabajo excelente.
Para la gloria de Dios debemos trabajar, complaciéndolo en lo que es agradable y perfecto delante de Sus ojos, porque siendo esto así luchamos conforme a la potencia de Cristo la cual actúa poderosamente en nosotros.

Bienaventurado eres si sabiendo estas cosas las haces. ¡Dios te bendice! Amén.

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