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sábado, 9 de febrero de 2013

Ordena tu mente y tus pensamientos


Por Rev. Roberto Sánchez

“Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó. Les dijo: «si escuchas atentamente a la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti porque yo soy Jehová, tu sanador.”(Éxodo15:25,26)      
Durante el mes de enero estuvimos predicando sobre el proceso sanador y en especial acerca de la sanación espiritual.  En este mes estaremos hablando acerca del orden, su significado y su importancia en nuestras vidas y asuntos.  Me parece práctico señalar que si deseamos ordenar nuestra vida el primer paso es ordenar nuestra mente y nuestros pensamientos.  
Y como tú y yo estamos en el negocio de expresarentiéndase presionar hacia afuera, por medio de la palabra y la acción, es lógico pensar que debemos organizarnos desde el inicio.  Por eso decimos que el orden es la primera ley del Universo.  Y todo tiene su origen en la mente. Dios es Mente, y llevó a cabo el Proceso Creativo por medio de una serie de ordenanzas, esto es, mediante un método ordenado de ejecución de ciertas y determinadas actividades espirituales.



El pensamiento y la palabra están íntimamente ligados, cuando nos conducimos con y en integridad; y Dios puso en ejecución Su actividad creadora por medio del pensamiento y la palabra cuando “Ordenó…. Y fue así.”  Ordenó: “«Sea la luz». Y la luz fue.” (Génesis 1:3); ordenó: «Haya un firmamento… y fue así.” (Génesis 1:6,8), y siguiendo un proceso ordenado creó todo el Universo. Su obra estuvo y permanece completa.  Dios nos muestra con Sus acciones la importancia del orden en nuestras vidas y asuntos. Pero va más allá y nos dice que si escuchamos sus mandamientos y ordenanzas y las guardamos, esto es, si las cumplimos “ninguna enfermedad… traeré sobre ti porque yo soy Jehová, tu sanador.”
En esta cita no solo se pone de relieve la importancia de sujetarnos al orden divino sino la importancia que tiene para permanecer saludables en mente, cuerpo y asuntos, y por esto es importante seguir y cumplir el orden que Dios establece en nuestras vidas.  Entiendo que las demandas de nuestra vida cotidiana son cada vez mayores. Nuestros hijos nos necesitan, y ponen sobre nuestros hombros demandas de tiempo y recursos.  Mantener orden en nuestros hogares conlleva un gran esfuerzo y tiempo.
Nuestras relaciones de parejas pueden estresarse por las demandas que la vida nos impone a cada uno de nosotros. Y para los que estudian a tiempo parcial o a tiempo completo, las demandas académicas son cada vez mayores.Y ni hablar acerca de nuestros trabajos. Existe un sentido de urgencia y la necesidad de cumplimiento con fechas límites, para lograr objetivos y completar proyectos. Y al querer cumplir con todo al mismo tiempo se nos crea un caos, nuestra mente y nuestros pensamientos se nos salen de control y nos enfermamos.Comienzas a decir cosas como: “No puedo con esta carga, o esto es demasiado para mí”. Y a medida que te envuelves mentalmente en la vorágine de pensamientos comienzas a sentir un dolor de cabeza, luego un dolor de estómago, luego te sube la presión y así sucesivamente tu salud comienza a deteriorarse producto del desorden en mente, pensamientos, y sentimientos.
Jehová Dios sabía esto y por eso estableció prioridades que tú y yo estamos supuesto a seguir. ¿Para qué? Para que te vaya bien, te mantengas saludable, prosperes y tengas éxito en todo lo que haces.Si realmente quieres que las cosas te vayan bien, estar saludable, prosperar y tener éxito tienes que tomar la decisión de ordenar tu mente y tus pensamientos.Y comenzamos a ordenar nuestra mente y pensamientos, estableciendo prioridades. Y Jehová Dios nos dio la primera y gran prioridad: »Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas.” (Deuteronomio 6:5)
Dios no solo nos ordena a que lo pongamos primero en nuestras vidas, sino que va más allá.  “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, estarán como frontales en tus ojos.; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.” (Deuteronomio 6:6)
El código de la vida de John Rockefeller fue: Disciplina, orden y un registro fiel del deber y del hacer. (Mi primer millón, C. Poissant, C. Godefroy, p. 238)  Para ti y para mí nuestro código de vida debe tener como prioridad número uno: poner a Dios primero en nuestras vidas y sobre todas las cosas, predicarle esto a nuestros hijos y tenerlo presente todos los días cada segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, todos los días.  Esta es la primera y gran prioridad, esto es lo primero y es el primer gran paso para ordenar nuestra mente y pensamientos. Primero lo primero, Dios es primero.  Regla no. 1: Establece prioridades. Pon a Dios primero y luego ordena tus actividades siguiendo el consejo y la guía de Dios.
Pregúntate cada mañana, después de dedicar un tiempo de oración y meditación,  ¿dime, querido Dios, cuáles deben ser mis prioridades para el día de hoy?  Escucha Su voz, y déjate llevar por tu propia intuición.  Regla no. 2: ¡Disciplina!; comienza a actuar en el reino de la acción externa comenzando y terminando una tarea a la vez. Haz todo lo que dependa de ti. Deja que otros completen su parte.   Regla no. 3: Delega en personas en las cuales puedes confiar, y que te obedezcan. Moisés nombró a jueces para que lo ayudaran en la administración de la justicia por consejo de su suegro Jetro. (Éxodo 18)  Jesús reconoció que Su tiempo había terminado en el plano terrenal. Pero Su obra tenía que continuar y por eso delegó en Sus discípulos la predicación y la expansión del Evangelio. “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15)
 Jesús sabía que para que Su obra tuviese éxito tenía que expandirse y por eso delegó. Permite que otros hagan por ti lo que no puedes hacer por ti mismo.  De esta manera estarás permitiendo que tu servicio viviente llega al próximo nivel de desempeño, un nivel más alto y más abarcador. Rodéate de personas buenas, busca conocer sus corazones y sus verdaderas motivaciones.  Permite que tu servicio viviente se expanda cada día más; la expansión es la clave del éxito.  
Regla no. 4: Sé fiel a Dios, y haz lo que Él te manda  a hacer con valentía y sin temor. Dios te guiará en tu misión, y te dará todo lo que necesitas para tener éxito.  Moisés cumplió con valentía el mandato que Dios le dio y liberó al pueblo hebreo del cautiverio egipcio. Josué cumplió con valentía el mandato de Dios y llevó al pueblo israelí  a la Tierra Prometida.   Posteriormente la historia nos revela que hubo una gran separación entre el hombre y Dios producto de la codicia y el egoísmo humano. Esto llegó a tal punto que el fluir de la vida ya no era posible. Entonces Jesús vino a cumplir el mandato de Dios, de abrir una brecha entre la raza humana y Dios para que nuevamente fluyera la vida abundante del Ser. “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)
 Ve y haz con valentía lo que Dios te manda a hacer. No solo sentirás un sentimiento de realización en tu vida sino que se establecerá un orden divino en tu vida y asuntos.  Te sentirás más cerca de Dios, y el orden la paz y la armonía estarán todos los días de tu vida.  Quinta y última regla: Nunca te olvides de dar gracias a Dios. Día a día, cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo por seguir su guía y Su instrucción.
Entonces al finalizar cada jornada y cada día podrás descansar y tener paz.
Dios te bendice si sabiendo estas cosas, las haces. ¡Amén!   

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