martes, 28 de agosto de 2012

Caminando con Dios


Por Rev. Roberto Sánchez
www.centrodecristianismopractico.com

“Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo el corazón lo buscan, pues no hacen maldad los que andan en sus caminos”. (Salmo 119:1-3)

En nuestra experiencia humana la vida nos ofrece infinidad de caminos.Y dentro del libre albedrio que nos ha dado Dios tú y yo tenemos que decidir qué o cuál camino vamos a tomar.  Desde el momento de nuestro nacimiento entramos y nos sumergimos en la conciencia de la raza humana. Venimos a este mundo pero no somos de este mundo.  Desde niños con una mente receptiva vamos adquiriendo el conocimiento del saber humano, conceptos y creencias que se van forjando nuestro carácter y nuestra personalidad.
Pero hemos venido a este mundo porque hemos decidido ser parte de él. Nacemos, crecemos, y vamos con el tiempo quemando nuestras etapas en el campo de la existencia humana.  Vivencias, noticias, historias de éxitos, conquistas… Hay un mundo allá afuera y hay eventos que nos sobrecogen de una manera u otra. Vemos injusticias por doquier, nos revelamos por una causa o un ideal, y nos lanzamos a cambiar al mundo...


El mundo nos muestra su concepto de bienestar y éxito. El músico sueña con un día hacerse famoso, el cantante sueña con cantar frente a un estadio e miles de personas.  El médico, sueña un día en tener su propio consultorio y atender a miles de pacientes; el que prefiere la administración empresarial sueña con dirigir grandes empresas y lograr hacerse rico en sus actividades empresariales.  Existe en el corazón del ser humano un anhelo de lograr grandes cosas, y pensamos que tomando tal o cual camino llegaremos a la realización de nuestros más preciados sueños y viviremos una vida feliz para siempre.
En mi vida profesional he tenido varios jefes. Sin embargo, recuerdo particularmente a uno que ya pasó al otro lado de la vida. De origen noruego, él fue el responsable de traerme a este país en una asignación temporera que luego se convirtió en permanente.  Recuerdo muy vívidamente, una conversación que tuve con su esposa en un momento de reflexión: “sabes, lo único que él lamenta es no haber tenido más tiempo para compartir con sus hijas”. Lamentablemente el camino que él escogió no lo llevó al logro de su felicidad.
Ya muchos nos pasa que tomamos un camino incorrecto convirtiéndonos en “traba-alcohólicos”porque pensamos que esta es la única manera que tenemos para asegurar el futuro a nuestros hijos. Vivimos con las prioridades trastocadas.  Y al final del camino ni esta ni ninguna otra manera de vivir de naturaleza similar nos dará paz mental, gozo, salud, ni mucho menos riquezas ni honra. Vivir la vida de esta manera no es caminar con Dios.
Una vez más les recuerdo las palabras del Maestro: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4:4)
Un número cada vez mayor de personas se están “convirtiendo a Cristo”.
La palabra conversión significa “Mudanza de mala vida a buena”. Es un cambio de opinión, de actitud y es una experiencia real, pero solamente es la introducción a la nueva vida en Cristo” (LPR p.46).  Ciertamente la vida nos muestra muchos caminos pero hay uno que es el mejor. “Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo el corazón lo buscan, pues no hacen maldad los que andan en sus caminos”. (Salmo 119:1-3)
El Maestro lo dijo claramente, “Busca el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas vendrán por añadidura”.  (Mateo 6:33)
Jesús anduvo todo el camino desde lo humano a lo divino. Anduvo todo el camino hacia la inmortalidad.” (GCV p. 152)
De ti y de mí depende seguir caminando con Dios. Esto requiere levantar nuestros pensamientos palabras y acciones sobre la conciencia de la raza y prepararnos para ser bautizado por el Espíritu. Es aquí en donde nuestra “mente y hasta [nuestro] cuerpo reciben la afluencia de esencias espirituales y comienza el proceso de conversión en una nueva criatura en Cristo”. (LPR p.46)
En las Escrituras se habla de Enoc y se dice “caminó pues Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios.” (Génesis 5:24) Caminar con Dios es agradar a Dios, tomarlo como Compañero de camino, es vivir en íntima amistad con Dios.    Enoc vivió siempre de acuerdo con la voluntad de Dios (Nota j).
En Hebreos 11:5,6 encontramos las siguientes palabras: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte,…porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.”  “Pero sin fe es imposible agradar a Dios.” (Hebreos 11:6)
De modo que existen tres pasos sencillos que podemos tomar para caminar con Dios. Estos son los siguientes:
Establece una relación íntima con Dios. Trátalo como tratas a tu mejor amigo, comparte las intimidades de tu vida y sé transparente con Él y no le escondas nada porque Él te conoce como nadie más te ha conocido.
Escucha y sigueel consejo sabio de Dios de una manera receptiva y obediente
Ten fe en Dios, reconociendo Su presencia,Su poder y Su actividad en todos tus caminos. 
Practica las enseñanzas del Maestro Jesucristotodos los  días en todos tus caminos porque Él es el Señalador del camino y de Su boca salieron las palabras “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:16)
Dios les bendice. ¡Amén!

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