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lunes, 8 de octubre de 2012

El poder prosperador de la oración


Por Rev. Roberto Sánchez
“«Pero tú cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto…, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros la pidáis. »”. (Mateo 6:6,8)  
Septiembre es un mes muy particular en Unity, donde celebramos el Día de Oración Mundial. Este año al igual que todos los años anteriores en Unity Village habrá una vigilia de oración por 24 horas este jueves, 13 de septiembre.
Todos los Centros, Iglesias, Grupos de Oración y Estudio de Unity en todo el mundo estarán también unidos en oración con Unity Village afirmando: Al escuchar al Universo, somos elevados a nuevas alturas de conciencia y comprensión.
Ahora bien, ¿Qué es la oración?, ¿Por qué o para qué o para qué oramos? ¿Cómo nos ayuda ésta a prosperar?
Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha sentido la necesidad de orar o de dirigirse a un poder superior para pedir protección sobre amenazas, bienestar personal, y tal vez buenas cosechas, que es una manera práctica de pedir prosperidad.

Tal vez sintió algo en su corazón que lo motivaba a hacer estas cosas, de manera que comenzó a presentarle algún tipo de ofrenda a ese Poder Superior para agradarlo y obtener su favor y protección.
Así comienza la relación del ser humano con eso que llamamos Dios, un poder superior y mayor que nosotros capaz de hacer cosas buenas por cada uno de nosotros.
Desde ese día en que el ser humano despertó a la realidad de ese poder hasta el día de hoy mucho ha acontecido y el pensamiento de la raza ha evolucionado en el conocimiento de la naturaleza de Dios.
Jesús, el Sembrador de la Verdad, tuvo y tiene que ver mucho con esto, pues se encargó, de acercarnos a Dios localizándolo en el centro mismo de nuestro propio ser.
Pablo lo reafirmó antes los atenienses, que estaban perdidos en el laberinto de filosofías huecas, cuando observando un altar dedicado “Al dios no conocido” les predicó diciendo: “Al que vosotros adoráis, pues sin conocerlo, es a quién yo os anuncio.” (Hechos 17: 23)
Dijo Pablo: “El Dios que hizo al mundo y todas las cosas que en él hay… es quién da vida, aliento, y todas las cosas.” (Hechos 17:24,25)
Pero nuevamente te pregunto, ¿Qué es la oración?, ¿Por qué o para qué o para qué oramos? ¿Cómo nos ayuda ésta a prosperar?
 Todos sabemos qué es la oración; podrías contestar que la oración es hablar con Dios y pedirle lo que necesitamos. Y estás en lo correcto. Pero no debes pedir dudando. Debes pedir con fe, y alegre expectación.
Oramos para estar receptivo y obediente al fluir de ideas divinas, ideas creativas, ideas nuevas para hacer las cosas de una manera más productiva y mejor cada día.
No esperes a que venga la crisis para comenzar a orar, debes hacer de la oración un hábito diario. Si no haces de la oración un hábito diario vendrá la crisis, te tomará por sorpresa, estarás tenso y angustiado irás a oración y te frustrarás al no recibir resultados.
No porque Dios no haya provisto, sino porque habrás cerrado las puertas de tu mente para morar en un estado de angustia y desesperación. Y Dios es Mente y trabaja a través de nuestra mente. Pero Dios no puede recibir nuestra atención mientras estemos ocupados o preocupados en otras cosas.
Sin embargo, cuando hacemos el hábito de apartarnos diariamente para ir a la oración la meditación y el silencio, practicamos la Presencia de Dios en un estado de mayor relajación y en la quietud y el silencio podemos afirmar: “Habla [Padre] que tu siervo escucha” (1 Samuel 3:10)
Hace unas semanas atrás miraba en la página de Cristianismo Práctico, no la de nuestro Centro, sino una página que creó una buena amiga. En dicha página web aparecía el retrato y los comentarios de una persona que continuamente escribía “Dios no existe”.
Al notar su insistencia le escribí diciéndole que “decretarás asimismo una cosa, y te será firme” (Job 22:28). Entonces le expliqué que él estaba en lo cierto que para él, Dios no existía pero añadí tres puntos suspensivos con las siguientes palabras “… hasta que Lo necesites”.
Luego de mi mensaje creo que volvió nuevamente a escribir las mismas palabras pero hace ya varias semanas que no veo nada.
El ser humano sigue siendo un enigma porque no comprendiéndose a sí mismo declara como declaraba este muchacho, “Dios no existe” queriendo decir realmente “Dios estoy cansado de buscarte y no te encuentro” o “te he buscado en todas partes y no te encuentro”.
Pero se nos olvida las palabras del salmista “Aquiétate y sabe que yo soy Dios.” (Salmo 46:10) Tenemos que alejarnos del problema y reconocer que solo hay Dios.
Lo buscamos en todas partes menos en el lugar que debemos buscarlo, que es dentro de cada uno de nosotros. Pero cuando finalmente lo hacemos esto se convierte en oración.
Luego de reconocer la Presencia de Dios, dentro de nosotros mismos nos unimos conscientemente en mente y corazón y sabemos que “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.” (Salmo 91:1)
Significando que cuando confiamos en Dios estaremos seguros, sin temor, porque Él es nuestro refugio en todas nuestras adversidades y peligros. (Salmo 91:1 nota A)
Habla con Dios pero también escúchalo. Sólo podemos escuchar a Dios en el Silencio. Escucha “el silbo apacible y delicado” (1 Reyes 19:12)
Oramos y pedimos de todo; pedimos salud, que nos ayude a resolver problemas cotidianos y pedimos por el desarrollo de cada uno de los 12 poderes. Esto es mayor fe, voluntad, comprensión, sabiduría, etc.
Pero también pedimos por prosperidad. En uno de sus libros la Dra. Catherine Ponder cita las palabras de un chico de quince años de edad: “la idea de que uno puede orar y prosperar hace de la vida lo que debe ser: excitante y placentera. Dios no nos puso aquí para ser pobres y permanecer así. El desea que logremos llegar a ser exitosos y prósperos.”
Y realmente es así, Dios desea expresarse plenamente a través de cada uno de nosotros. Y esto incluye expresar su Toda Suficiencia en Todas las cosas.
Esto quiere decir que Dios es satisfacción total de todas nuestras necesidades; que es realmente todo lo que podamos desear y aspirar.
Dios es la divina aspiración en cada uno de nosotros desenvolviéndose a través de nuestra propia consciencia como nosotros mismos. Pero Dios desea que lo reconozcas en todos tus caminos.
Dios desea expresar Su generosidad a través de ti. “El alma generosa será prosperada: el que sacie a otros, también el será saciado.” (Proverbios 11:25)
Pero para que nuestra dación sea un éxito tenemos que cumplir con varios requisitos. Primero; tenemos que tener una mente dispuesta a dar. Por qué, porque “Dios ama al dador alegre”.
“En segundo lugar, la dación debe ser hecha con fe y no debe ser retenida por el hecho de que parezca pequeña. Un tercer requisito es que nuestra dación sea en proporción justa y equitativa de todo lo que uno recibe.” (Prosperidad p. 148, 149)
Ora por sabiduría y Dios te prosperará. Podrás tener todo lo que desees si estás dispuesto a pagar el precio diariamente afirmando lo que deseas en todo momento. (C. Ponder)
 La oración por prosperidad hará grandes cosas por ti, si te disciplinas y llevas a cabo la oración afirmativa. Dios desea que estés seguro de ti mismo que tengas confianza en ti, pues solo haciendo esto podrás tener confianza y seguridad en Dios que siempre está en ti.
Pues es difícil trabajar bajo un estado de consciencia incierto, inseguro e inconstante en todos sus caminos, pues ahí no hay prosperidad. Por esto Jesús nos exhorto a que nuestra hablar fuera “Sí, sí” o “No, no” (Mateo 5:37)
Mora en el Reino de los Cielos que es un reino de pensamientos positivos, porque nuestro pensamiento prevalente es nuestra oración permanente.
George Muller, quien ha sido descrito como “el hombre de fe a quien Dios le dio millones,” dijo una vez: “Espera grandes cosas de Dios y grandes cosas tendrás.  No hay límite para lo que Él es capaz de hacer. Alábalo en todo. Lo alabé innumerables veces cuando me envió diez centavos y lo alabé también cuando me envió miles de dólares. He confiado en Él en lo poco y en lo mucho y nunca fue en vano.”     
A ti que me escuchas te digo confía en Dios ora por prosperidad y Él te prosperará en todos tus caminos.
¡Dios te bendice! ¡Amén!

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