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lunes, 29 de abril de 2013

Jesús, el Señalador del Camino


Por Rev. Roberto Sánchez

"Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si me conocierais, también a mi Padre conocerías; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. ” (Juan 14: 6-7)     

Jesús se encontraba compartiendo y hablando con Sus discípulos pero sus  palabras eran un tanto enigmáticas y despertaban muchas inquietudes espirituales.
Hablaba Jesús de preparar un lugar para sus discípulos. Jesús les dijo: “Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.” (Juan14:3,4)
Tomás le preguntó: “–Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:5)   
En cuanto al lugar que Jesús prepara para sus discípulos, permítanme decirles que es el mismo lugar que Jesús prepara para aquellos que como tú y yo buscamos seguir Sus enseñanzas y practicarlas día a día.
En cuanto al lugar que Jesús preparó, Charles Fillmore dice: “Este lugar es una corriente espiritual en el éter cósmico en el que vivimos, y podemos sentirlo cuando dirigimos nuestra atención a Jesucristo en oración y meditación.” (LPR p.137)
¿Qué es el éter? Es la substancia espiritual omnipresente que penetra en el interior de todo el Universo tanto en el que se ve como en el que no se ve.
Esta corriente espiritual está permanentemente en nuestra atmósfera y en oración y meditación hacemos contacto con ella y sentimos la presencia de Jesucristo.
Este es el lugar al que Jesús se refirió cuando dijo: “para que donde yo esté, vosotros también estéis.”
Nuestro contacto es a través de la oración y meditación; pero fue Jesús el que señaló este camino. Y lo señaló para ti, para mí y para todos los seres humanos que habitamos en este planeta.
Cuando elevamos nuestras peticiones en oración y meditación, siempre hay un propósito detrás. No importa si nuestras oraciones son generales o específicas, siempre hay un propósito.
Puede que oremos por prosperidad, o por un empleo, o sencillamente por bienestar espiritual, pero siempre hay un propósito y una razón por la cual oramos y meditamos.
Esto significa que hay un trabajo que hacer, tal vez lugares a donde ir. En la corriente de la vida cotidiana son muchos los lugares donde vamos y muchos los trabajos que realizamos.
Igual es cuando entramos en la corriente espiritual; son muchos los lugares a donde vamos y muchos los trabajos que realizamos.  Esto es lo que Jesús les explica a sus discípulos cuando les dice: “Y sabéis a dónde voy y sabéis el camino.”
En nuestros momentos de oración y meditación, ahí donde visualicemos la presencia de Jesucristo, ahí está Él haciendo la obra, estableciendo el bien, el orden, la armonía y la paz  según Su divina voluntad. Y si visualizamos la presencia de Jesucristo en ese lugar en espíritu y en verdad también podemos estar junto a Él en ese momento.  
Podemos entonces comprender lo que quiso decir Jesús cuando les dijo: Y sabrán a dónde voy  y sabrán el camino.
Pero los discípulos eran gente común como tú y yo y deseaban saber más acerca de las cosas espirituales y por eso a la pregunta de Tomás, Jesús le contestó: “Yo soy el camino…”
¿Qué quiso decir Jesús con esas palabras? El camino es el YO SOY en el hombre la puerta abierta al reino de Dios. (LPR p.30)
Y el YO SOY es la identidad espiritual en cada individuo. (LPR p. 239) Cristo es el hombre divino que mora en cada persona como su perfección espiritual. (LPR p. 52) YO SOY, Cristo y Jehová son lo mismo, Dios.
Cristo en ti, es la luz verdadera que guía a todo hombre que viene al mundo. (LPR p. 52) Por consiguiente es a través de esa luz verdadera que encontramos el camino al Padre.
Ahora bien, ¿qué importancia tiene para cada uno de nosotros conocer estas verdades?
En primer lugar tenemos que reconocer que en tiempo de adversidades nunca estamos solos y siempre hay un camino. Podríamos sentirnos desamparados, o deprimidos, pero tenemos que saber que en espíritu y en verdad nunca estamos solos y que hay un camino señalado para cada uno de nosotros.
Y las buenas nuevas es que tú y yo podemos conocer el camino yendo en oración y meditación a las profundidades de nuestros ser. Ahí se nos enseñará el camino.
Algunos sabemos el camino a seguir y otros todavía pueden estar en la búsqueda. Pero el dicho dice que el que persevera triunfa. Y el que busca encuentra. Entonces en ti y en mí está buscar y encontrar el camino. 
Tenemos que saber que en tiempo de adversidades, hay una perfección detrás de cada enfermedad, una Toda-Suficiencia detrás de cada apariencia de escasez, y “gozo del Señor” detrás de todo momento de tristeza.
 La promesa es el que sigue a Cristo manteniéndose en el camino aunque esté triste “vuestra tristeza se convertirá en gozo.” (Juan 16:20)
Las noticias que escuchamos a diario están llenas de reclamos por aumentos en el costo de la vida. Se habla de una economía apretada, pero la economía no es otra cosa que el movimiento de bienes y servicios y estos a su vez depende de la confianza que tengan las personas.
Si la conciencia colectiva está llena de temor e incertidumbre, todo se detiene y se aprieta la economía. Pero tu bienestar personal comienza con tu conciencia y con tu estado mental. 
Tanto es así que podrías fracasar en una economía floreciente, como podrías florecer en una economía decadente. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué camino debo tomar?
Jesús el Señalador del Camino nos dijo: “no hagáis tesoros en la tierra… sino haceos tesoros en el cielo,… porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6: 19-21)
 Con esto no quiero decir que no cumplamos con nuestras obligaciones financieras. Quiero decir que el camino que debemos seguir es hacia Dios.
Esto implica trabajar para Dios y servirle, así como Jesús trabajó y sirvió a Dios, a quién llamó Su Padre.  Es mantener el enfoque en el espíritu y no en la materia. Y este es el camino que tenemos que seguir.
Ayer tuvimos una extraordinaria charla acerca del buen manejo de nuestras finanzas personales. Y aunque debemos manejar las finanzas personales con sabiduría, debemos mantener siempre el enfoque en Dios.
Esto significa que debemos seguir Su guía y Su instrucción en cuanto al manejo sabio de las finanzas personales. A Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios.
El mundo tiene sus propios conceptos acerca del manejo efectivo de las finanzas. Pero Dios tiene también los suyos, y nuestra responsabilidad es estar receptivos y obedientes a lo que Dios desea hacer con nuestras finanzas.
La ley del aumento en todos sus aspectos tiene su fundamento en el principio del orden divino. Todo lo que deseemos crear tiene que estar sostenido por el orden divino y un legítimo deseo de servir incondicionalmente a la obra de Dios, aquí en la tierra.
 Nuevamente te hago la misma pregunta; ¿Qué camino vas a seguir? La contestación está en ti. Puedes contestar desde tu conciencia humana. Pero recuerda que lo humano en ti encierra lo divino en ti.
Puedes decir: ¡Pero hay facturas que pagar, hay deudas que saldar!; y por todos los medios que puedas cumple con tus responsabilidades. Pero no te olvides de hacer tesoros en el cielo.
Busca los tesoros escondidos que yacen dentro de ti, busca expresar esas ideas divinas y permite que éstas fluyan a través de ti trayendo bendición a tu vida y a la vida de todos aquellos que hacen contacto contigo.
 Busca hacer tesoros en el cielo, esto es deja que tu luz brille, manteniendo la calma y la ecuanimidad en tiempos de adversidades, pero sobre todo manteniendo la fe en que a través de mares tempestuosos Dios va guiando tu barca.
Jesús es el Buen Pastor, el Único y Verdadero Pastor. Guio a Sus discípulos y está esperando por ti para guiarte. Jesús te ha señalado el camino, atrévete a creer y a entrar en ese camino; tal vez sea una decisión trascendental en tu vida, tal vez ahora sea uno de muchos caminos que puedas tomar en este momento de tu vida.
Pero a medida que pase el tiempo no tendrás muchas alternativas. Descubre y decídete a entrar en el camino que Jesús te señala. Es el mejor camino y puedes estar seguro que llegará un momento en tu vida en que proclames con seguridad que es el único camino.        
Bienaventurado eres si sabiendo estas cosas las haces. ¡Bendiciones! 

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