
Por Rev. Roberto Sánchez www.centrodecristianismopractico.com
”Quítense
de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia.
Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:31
Hay muchas personas que están tan
envueltas en todo tipo de sentimientos de furia, de venganza y hasta de
violencia que se sienten incapaces de apaciguar esos sentimientos y mucho menos
de perdonarse a sí mismo. A tales personas le decíamos que
dentro de ellos está el poder para perdonarse a sí mismos, el Hijo del hombre,
el Cristo de Dios.
Hoy día escuchamos por todos los
medios noticiosos casos de feminicidios ocurriendo en todas partes. En el reino
de las causas, lo que motiva a ese hombre a matar a una mujer, ya sea, su
esposa, su concubina o su novia es un sentimiento de falta de perdón.